La obsesiva cuestión de saber si estamos solos en el Universo y si, en general, la vida es universal, sigue sin tener respuesta hoy en día
- Por analogía con el mundo vivo contemporáneo se considera en general que los autómatas ya utilizaban moléculas orgánicas, es decir moléculas constituidas esencialmente por carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, o CHON, precursoras de las moléculas biológicas contemporáneas.
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| Cristales de zirconio de una antigüedad de 4.400 millones de años, modelados por el agua |
- El agua no representa ningún problema importante pues todo indica que la Tierra ya estaba cubierta de océanos poco tiempo después de su formación, hace más de 4 000 millones de años.
- Como lo indican los informes isotópicos del oxígeno medidos en un zirconio (cristal de silicato de zirconio que contiene restos de uranio y de torio que han permitido datarlo) de una antigüedad de 4 400 millones de años encontrado en unos sedimentos de Australia occidental2001)
- Probablemente, el agua participó en los mecanismos fundadores de la vida primitiva garantizando la difusión de las moléculas orgánicas e intercambiando los enlaces del hidrógeno con éstas (Brack, 2001).
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| El agua es un buen disolvente gracias a los enlaces del hidrógeno |
- Dado que estos autómatas aparecieron probablemente entre 4 200 y 3 800 millones de años durante la fase de bombardeo intenso de la Tierra (entre 4 100 y 3 800 millones de años), debían ser lo bastante robustos y simples como para sobrevivir a tales cataclismos y eventualmente empezar de nuevo varias veces.
- Si ése es el caso, tales autómatas deberían poder ser reproducidos en un tubo de ensayo. El descubrimiento de vida extraterrestre en un cuerpo celeste que presenta un entorno similar al de la Tierra demostraría la relativa sencillez del surgimiento de la vida y reconfortaría a los químicos en su trabajo.
- La idea de vida más allá de la Tierra está anclada en el imaginario humano desde la antigüedad. Epicuro, 300 a.C., escribía ya a Herodoto: “Hay infinitos mundos… los cuerpos llenos e indivisibles, de los que están formados y en los que se resuelven los compuestos, presentan formas tan diversas que no podemos conocer su número, ya que no es posible que tantas formas diferentes provengan de un número limitado y comprensible de figuras semejantes.
- Más recientemente, esta idea no ha dejado de alimentar una vasta literatura de ciencia-ficción. Al mismo tiempo, los progresos espectaculares de la biología molecular permitían poner en evidencia la extraordinaria complejidad de la vida celular y de sus mecanismos de regulación.
- Se desarrolló entonces la idea de que tal complejidad sólo podía haber sido, en su origen, el resultado de un concurso de circunstancias absolutamente excepcional. Antoine de Saint-Exupéry escribió: “De una lava en fusión, de una pasta de estrellas, de una célula viva germinada por milagro salimos y, poco a poco, nos elevamos hasta escribir cantatas y pesar vías lácteas.
- La idea de un acto aislado fundador de la vida fue ampliamente difundida por Jacques Monod (Monod, 1970): “La vida apareció sobre la Tierra: ¿cuáles eran, antes de tal acontecimiento, las probabilidades de que fuera así? No se excluye la hipótesis, sino al contrario, por la estructura actual de la biosfera, de que el acontecimiento decisivo se produjera una única vez.
- Lo cual significaría que las probabilidades, a priori, eran prácticamente nulas”. Este punto de vista, que sostiene que el sistema de origen ya era demasiado complejo para reproducirse por segunda vez, no es compartido por los químicos. Estos últimos preconizan la sencillez, y por tanto el carácter repetitivo de la vida.
Parece que los datos de Hipparcos han sido revisados. Las Pléyades están ahora a 400 años luz y Albireo quedaría, además, descartada definitivamente como estrella doble física.
- Los datos obtenidos por la misión de astrometría de la Agencia Espacial Europea (ESA), que fueron cuestionados desde el principio, parecen haber sido ajustados por un astrónomo de la Universidad de Cambridge.
- La misión Hipparcos (1989-1993), de la ESA, dedicada a la astrometría, determinó, con una precisión sin precedentes, las distancias de 118000 estrellas.
- Estos datos fueron publicados en mayo de 1997, y ya desde el principio, muchos astrónomos y astrofísicos los cuestionaron. El problema más célebre pudo ser el de las Pléyades, un cúmulo de unas 3000 estrellas jóvenes, visible a simple vista y que añade una gran belleza a los cielos invernales del hemisferio norte de la Tierra.
- El único método directo para determinar la distancia a las estrellas es la paralaje, que viene a ser la desviación en la posición aparente de los objetos por efecto de la diferente perspectiva desde dos lugares de observación diferentes.
- Este método es lógicamente menos preciso cuanto mayor es la distancia al objeto observado (en este caso las estrellas). Así, por la paralaje que determinó la misión Hipparcos, se estableció la distancia a las Pléyades en 390 años luz.
- A algunos astrofísicos que estudian la evolución estelar (la vida de las estrellas), estos datos no les resultaron convincentes, puesto que por las características físicas de las estrellas de las Pléyades, ellos habían calculado una distancia de entre 420 y 440 años luz.
- El grupo de los escépticos se fue haciendo mayor con el paso del tiempo, y en 2004 un equipo del JPL que estudió la estrella Atlas de las Pléyades, estableció la distancia al cúmulo en, al menos, 414 años luz.
- Más tarde un grupo que estudiaba tres estrellas enanas en el cúmulo, mediante en Telescopio Espacial Hubble, obtuvo una distancia de al menos 429 años luz.
- Floor van Leuwen, astrónomo de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, ha trabajado durante 10 años sobre los datos de Hipparcos empleando nuevos equipos informáticos de mayor potencia que los de entonces.
- Gracias a esta tecnología ha podido tener en cuenta las minúsculas desviaciones producidas por 80 pequeños micro-impactos que sufrió el satélite Hipparcos durante su período de recolección de datos, así como los cambios (a una escala de micras) que sufrieron los equipos ópticos cuando el satélite entraba en la sombra de la Tierra o volvía a exponerse al calor del Sol mientras daba vueltas en torno a nuestro planeta.
- Basándose en estos nuevos cálculos, de altísima precisión, van Leuwen obtiene una distancia para las Pléyades de 399±6 años luz.
Otras distancias estelares:
- Los nuevos resultados de van Leuwen arrojan estos datos de distancias en años luz para las siguientes estrellas y cúmulos abiertos:
¿Qué ocurrirá después?
- Van Lewen reta ahora a los otros investigadores a revisar sus propios datos mejorándo sus métodos de estudio.
- La próxima misión de la ESA destinada a estudiar la astrometría es Gaia. Su lanzamiento está previsto para 2012 y espera obtener la posición exacta de miles de millones de estrellas de hasta la débil magnitud 20, con una precisión de al menos 0.00002 segundos de arco.
- Será hacia 2020, una vez analizados los datos de Gaia, cuando podremos determinar la astrometría más precisa de la Historia. Hasta entonces, los datos de van Lewen (que también participa en Gaia) seguirán siendo, probablemente, los mejores.