Archivos para la categoría 'Juegos para vestir y maquillar'

Juego el collar mágico

22 de Octubre de 2008 a las 6:14 • Clasificado en Juegos para vestir y maquillar, Sirenas y seres de fantasia

Entiendo que está bien explicado el término moda, pero no se hace ninguna referencia al estilo propio, a la personalidad de quien se viste…no debería basarse en eso el buen gusto y el ser natural?.( La respuesta es si)

Juego el collar mágico

Juego el collar mágico:

La princesa Craudia es la menor de una familia real que se remonta más de 1000 años de antigüedad. Un día, ella encontró un viejo cofre en el ático de su castillo. Dentro avía una de las cosas más impresionantes que había visto nunca … un collar de conchas que tiene la capacidad de trasformar a su portador en una sirena!

PINCHA AQUÍ PARA JUGAR »

Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Juego de vestir, el mando magico de Alejandra
  • Juego peluquera en una peluquería
  • Juego del solitario
  • Sin comentarios

    Juego, bella para el baile

    26 de Septiembre de 2008 a las 1:04 • Clasificado en Juegos de amor, Juegos para vestir y maquillar

    En este juego de vestir, dress up, stardoll, moda, diseño, ropa, trajes, vestidos, maquillar, maquillaje, peinar y peluquería podrás poner todo lo que te apetezca a la chica hasta el novio es un juego de vestir
    ropa, vestidos, moda, diseño muy completo.

    Para jugar solo tienes que emplear el ratón haz clic en las características, las prendas de vestir, accesorios y hasta que haya creado tu propia muñeca completamente única. Recuerda que algunos elementos puedes cambiarles el color:

    Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Divertida coreografía con un canario por profesor
  • Vestir a la guapisima cantante Rihana: Dress Up Don’t stop the music
  • Juego, elige un bando y hazte con el mando del ejército
  • 1 comentario

    Vestir a la chava Sara

    7 de Septiembre de 2008 a las 12:00 • Clasificado en Juegos para vestir y maquillar

    Juego de moda y maquillaje.

    Viste a Sara

    Sara le gusta ir siempre bien vestida. Algunas veces sale con su novio y otras veces no quiere salir con el y prefiere quedarse en su casa hablando por teléfono con sus amigas. En este juego tienes que ayudarle a elegir el vestuario que debe ponerse en cada ocasión, elige bien.

    Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Viste al cantante Justin Timberlake
  • Viste a Shampoo personaje del manga Ranma
  • Viste famosos: Angelina Jolie y un monton mas
  • 1 comentario

    Vestir, ropa, vestidos, moda, diseño al Hada Bloom

    9 de Agosto de 2008 a las 1:25 • Clasificado en Juegos muñecas Winx, Juegos para vestir y maquillar

    Vestir, ropa, vestidos, moda, diseño al Hada Bloom

    Apariencia.

    Civil.

    Bloom tiene cabello rojo, ojos azules, y piel de tono medio. Su vestimenta diaria consiste de una miniseta celeste con mangas amarillas, jeans celestes, y sandalias amarillas. Ella ocasionalmente (desde la 2° Temporada en adelante) usa una camisa azul con rayas blancas con pequeños corazones rosas, una minifalda de algodón con medias azules muy largas y botas de plataforma azules. Ella a veces usa una camiseta con solo un corazón encima.

    Winx.

    Su traje Winx es una blusa celeste con chispas con una joya dorada en su pecho, una falda que hace juego y botas de tobillo. Ella también usa guantes al rededor de sus brazos que llegan hasta sus muñecas y usa una pequeña tiara con puntos redondos sobre su cabeza. Sus alas son cian con extremidades celestes. Su Charmix es un broche con forma de corazón con un bolso rosa en su cintura con la misma forma y una corona amarilla.

    Winx (Oscura).

    Oficialmente conocida como Bloom Oscura - cuando Bloom es cruel por la influencia malvada de Lord Darkar -, sus ojos cambian a color amarillo, con pupilas de ojos de gato. Su lápiz labial y sombra de ojos se hacen morados. Su traje Winx se vuelve azul oscuro de el usual cian, pero sigue teniendo brillos. Su tiara se vuelve plateada con la misma forma y su broche es un diamante morado. Sus alas se vuelven afiladas y transparentes con extremidades grises.

    Enchantix.

    La nueva transformación Enchantix en la 3° Temporada provenido por cada miembro del Club Winx con no solo nuevos poderes y habilidades, también una esencial nueva apariencia en este estado.

    El Enchantix de Bloom es un traje dividido en capas, adornado, principalmente cian en color, también consiste con varios colores, organizado como un arco iris con los colores verde claro, rosa suave, amarillo y morado claro, con rosa, translucientes guantes largos. En la caricatura, el vestido parece solo ser turquesa, cian y azul claro. Sus alas, ahora amplias en tamaño, son amarillas y rosas claras, con un suave tono azul alrededor y con joyas azules oscuras decorativas.

    Su cabello (la única de las Winx, junto con Tecna, que no tiene el estilo en colas) crece en un gran nivel de longitud y parece ser muy dócil, una elegante apariencia y estilo. Ella tiene un toque de luces amarillas que están localizadas en su cabeza, y terminan al final de su cabello. Ella también descartada sus sandalias descalzas que están decoradas con tres corazones, y las joyas con forma de corazón en la parte de su cabeza (irónicamente, incluyendo una tiara como las otras chicas de El Club Winx, excluyendo a Tecna, tradicionalmente en su regular forma Winx) con la adición de aretes del mismo color y forma.

    Bloom ganó su Enchantix de diferente manera que el resto del Club Winx, al usar todo el poder en su cuerpo y fusionando el poder en un solo punto. Esta es una manera muy rara y inusual de ganarse un Enchantix, Faragonda, la directora de Alfea, le dijo a Bloom que su Enchantix no es muy desarrollado y no trabaja como el resto del Club Winx.

    Juego: Vestuario Hada Bloom.

    Tienes muchos vestidos bonitos y ropa, vestidos, moda, diseño, para poder vestir a la hada Bloom.

    Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Vestidos con glamour para las chicas
  • Juego para divertirse vistiendo a Rihanna, la cantante de Umbrella
  • Juego vestir y maquillar al hada Troja
  • 7 comentarios

    Vestir a la Winx Bloom

    9 de Agosto de 2008 a las 12:47 • Clasificado en Juegos muñecas Winx, Juegos para vestir y maquillar

    Bloom es una personaje de ficción de la serie animada El Club Winx. Ella es la informal líder del grupo llamado El Club Winx.

    winx-bloom

    Bloom nació el 10 de Diciembre en el planeta Domino. Ella nació en la realeza. Ella tenía una hermana mayor llamada Daphne. Sus verdaderos padres son la Reina Mariam y el Rey Oritel. Poco tiempo después de su nacimiento, su planeta fue atacado por un grupo de hechiceras (las ancestras de Las Trix) quienes querían recuperar La Llama del Dragón de Domino.

    Durante esta batalla, la cultura y población viviente fue eliminada. En un último acto de sacrificio para evitar que La Llama del Dragón cayera en malas manos, la hermana mayor de Bloom, Daphne, la envió en un portal a otro planeta, la Tierra.

    En la Tierra, Bloom apareció en un incendio en el que su padre adoptivo, Mike, un bombero, estaba. Mike rescató a Bloom y eventualmente la adoptó. La madre adoptiva de de Bloom era Vanessa, una florista. Bloom creció con una niñez normal y sin saber sobre sus verdaderos orígenes. En su juventud, ella recibió un regalo, su conejo mascota Kiko y conoció a su nemesis, la presumida y arrogante Mitzi.

    En su adolescencia, Bloom se encontró con Stella peleando en el parque local con Knut, un ogro. Justo antes de que Stella fuera derrotada, Bloom uso un ataque mágico y usando a favor de Stella, y ambas fueron capaces de derrotar a Knut. Stella, impresionada con el poder de Bloom, la convenció de regresar con ella a Alfea, una prestigiosa escuela de hadas en la cual ella estudia. Curiosa por desarrollar sus poderes y descubrir de donde vienen, Bloom aceptó, después convenciendo a sus padres.

    Elige el nuevo Juegos de vestir, ropa, vestidos, moda, diseño y vestuario para la Winx Bloom.

    Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Colorear al hada Winx
  • Vestir, ropa, vestidos, moda, diseño al Hada Bloom
  • Juego galería de famosos 2
  • 2 comentarios

    Maquillar a Alicia Keys

    2 de Agosto de 2008 a las 5:58 • Clasificado en Juegos para vestir y maquillar, Música

    alicia-keys

    Alicia Keys:

    Origen Manhattan, Nueva York, Estados Unidos.

    Géneros R&B, soul, neo soul.

    Ocupaciones Cantante, compositora, pianista, productora discográfica.

    Periodo de actividad 2001–presente.

    Discográficas Columbia (1997–1999)
    J (2000–presente).

    Artistas relacionados: Brand New Heavis, Stevie Wonder, Incognito.

    Sitio web,  AliciaKeys.net

    Juego: Maquillar Alicia Keys.

    Letra y vídeo de la canción: A WOMANS WORTH.

    Vídeo: Alicia Keys -A Woman’s Worth.

    You could buy me diamonds
    You could buy me pearls
    Take me on a cruise around the world
    Baby you know I’m worth it
    Dinner lit by candle
    Run my bubble bath
    Make love tenderly to last, to last
    Cause baby you know I’m worth it

    Wanna please wanna keep wanna treat your woman right
    Not just dough but to show that you know she is worth your time
    You will lose if you chose to refuse to put her first
    She will if she can find a man who knows her worth

    Mmm
    Cause a real man, knows a real woman when he sees her
    And a real woman knows a real man ain’t afraid to please her
    And a real woman knows a real man always comes first
    And a real man just can’t deny a womans worth

    Mm Hmm Mm Hmmm
    Mm Hmm Mm Hmmm
    Mm Hmm Mm Hmmm
    Mm

    If you treat me fairy
    I’ll give you all my goods
    Treat you like a real woman should
    Baby I know you’re worth it
    If you never play me
    Promise not to bluff
    I’ll hold you down when shit gets rough
    Cause baby I know you’re worth it

    She walks the mile makes you smile all the while being true
    Don’t take for granted the passions that she has for you
    You will lose if you chose to refuse to put her first
    She will if she can find a man who knows her worth

    Oh
    Cause a real man knows a real woman when he sees her
    And a real woman knows a real man ain’t afraid to please her
    And a real woman knows a real man always comes first
    And a real man just can’t deny a woman’s worth

    No need to read between the lines spelled out for you (spelled out for you)
    Just hear this song cause you can’t go wrong when you value (better value)
    A woman’s (woman’s)
    Woman’s (woman’s)
    WORTH!

    Cause a real man knows a real woman when he sees her
    And a real woman knows a real man ain’t afraid to please her
    And a real woman knows a real man always comes first
    And a real man just can’t deny a woman’s worth

    [Repeat until end]

    Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Alicia Keys, If I Ain’t got you
  • Vestir a la cantente americana Alicia Keys
  • Juego para divertirse vistiendo a Rihanna, la cantante de Umbrella
  • Sin comentarios

    Vestidos y diseño para la Sirenita y lee su historia de amor

    1 de Agosto de 2008 a las 11:02 • Clasificado en Juegos para vestir y maquillar

    Viste ala Sirenita y lee su historia de amor

    Juego y cuento de la sirenita 2a par.

    Al amanecer, la tempestad se había calmado, pero del barco no se veía el menor resto; el sol se elevó, rojo y brillante, del seno del mar, y pareció como si las mejillas del príncipe recobrasen la vida, aunque sus ojos permanecían cerrados. La sirena estampó un beso en su hermosa y despejada frente y le apartó el cabello empapado; entonces lo encontró parecido a la estatua de mármol de su jardincito; volvió a besarlo, deseosa de que viviese.

    La tierra firme apareció ante ella: altas montañas azules, en cuyas cimas resplandecía la blanca nieve, como cisnes allí posados; en la orilla se extendían soberbios bosques verdes, y en primer término había un edificio que no sabía lo que era, pero que podía ser una iglesia o un convento. En su jardín crecían naranjos y limoneros, y ante la puerta se alzaban grandes palmeras.

    El mar formaba una pequeña bahía, resguardada de los vientos, pero muy profunda, que se alargaba hasta unas rocas cubiertas de fina y blanca arena. A ella se dirigió con el bello príncipe y, depositándolo en la playa, tuvo buen cuidado de que la cabeza quedase bañada por la luz del sol.

    Las campanas estaban doblando en el gran edificio blanco, y un grupo de muchachas salieron al jardín. Entonces la sirena se alejó nadando hasta detrás de unas altas rocas que sobresalían del agua, y, cubriéndose la cabeza y el pecho de espuma del mar para que nadie pudiese ver su rostro, se puso a espiar quién se acercaría al pobre príncipe.

    Al poco rato llegó junto a él una de las jóvenes, que pareció asustarse grandemente, pero sólo por un momento. Fue en busca de sus compañeras, y la sirena vio cómo el príncipe volvía a la vida y cómo sonreía a las muchachas que lo rodeaban; sólo a ella no te sonreía, pues ignoraba que lo había salvado. Sintióse muy afligida, y cuando lo vio entrar en el vasto edificio, se sumergió tristemente en el agua y regresó al palacio de su padre.

    Siempre había sido de temperamento taciturno y caviloso, pero desde aquel día lo fue más aún. Sus hermanas le preguntaron qué había visto en su primera salida, mas ella no les contó nada.
    Muchas veces a la hora del ocaso o del alba se remontó al lugar donde había dejado al príncipe. Vio cómo maduraban los frutos del jardín y cómo eran recogidos; vio derretirse la nieve de las altas montañas, pero nunca al príncipe; por eso cada vez volvía a palacio triste y afligida.

    Su único consuelo era sentarse en el jardín, enlazando con sus brazos la hermosa estatua de mármol, aquella estatua que se parecía al guapo doncel; pero dejó de cuidar sus flores, que empezaron a crecer salvajes, invadiendo los senderos y entrelazando sus largos tallos y hojas en las ramas de los árboles, hasta tapar la luz por completo.

    Por fin, incapaz de seguir guardando el secreto, lo comunicó a una de sus hermanas, y muy pronto lo supieron las demás; pero, aparte ellas y unas pocas sirenas de su intimidad, nadie más se enteró de lo ocurrido. Una de las amigas pudo decirle quién era el príncipe, pues había presenciado también la fiesta del barco y sabía cuál era su patria y dónde se hallaba su palacio.

    Ven, hermanita -dijeron las demás princesas, y pasando cada una el brazo en torno a los hombros de la otra, subieron en larga hilera a la superficie del mar, en el punto donde sabían que se levantaba el palacio del príncipe.

    Estaba construido de una piedra brillante, de color amarillo claro, con grandes escaleras de mármol, una de las cuales bajaba hasta el mismo mar. Magníficas cúpulas doradas se elevaban por encima del tejado, y entre las columnas que rodeaban el edificio había estatuas de mármol que parecían tener vida. A través de los nítidos cristales de las altas ventanas podían contemplarse los hermosísimos salones adornados con preciosos tapices y cortinas de seda, y con grandes cuadros en las paredes; una delicia para los ojos.

    En el salón mayor, situado en el centro, murmuraba un grato surtidor, cuyos chorros subían a gran altura hacia la cúpula de cristales, a través de la cual la luz del sol llegaba al agua y a las hermosas plantas que crecían en la enorme pila.

    Juego de vestidos y diseño de la sirenita.

    Desde que supo dónde residía el príncipe, se dirigía allí muchas tardes y muchas noches, acercándose a tierra mucho más de lo que hubiera osado cualquiera de sus hermanas; incluso se atrevía a remontar el canal que corría por debajo de la soberbia terraza levantada sobre el agua. Se sentaba allí y se quedaba contemplando a su amado, el cual creía encontrarse solo bajo la clara luz de la luna.

    Varias noches lo vio navegando en su preciosa barca, con música y con banderas ondeantes; ella escuchaba desde los verdes juncales, y si el viento acertaba a cogerle el largo velo plateado haciéndolo visible, él pensaba que era un cisne con las alas desplegadas.

    Muchas noches que los pescadores se hacían a la mar con antorchas encendidas, les oía encomiar los méritos del joven príncipe, y entonces se sentía contenta de haberle salvado la vida, cuando flotaba medio muerto, a merced de las olas; y recordaba cómo su cabeza había reposado en su seno, y con cuánto amor lo había besado ella. Pero él lo ignoraba; ni en sueños la conocía.

    Cada día iba sintiendo más afecto por los hombres; cada vez sentía mayores deseos de subir hasta ellos, hasta su mundo, que le parecía mucho más vasto que el propio: podían volar en sus barcos por la superficie marina, escalar montañas más altas que las nubes; poseían tierras cubiertas de bosques y campos, que se extendían mucho más allá de donde alcanzaba la vista. Había muchas cosas que hubiera querido saber, pero sus hermanas no podían contestar a todas sus preguntas. Por eso acudió a la abuela, la cual conocía muy bien aquel mundo superior, que ella llamaba, con razón, los países sobre el mar.

    - Suponiendo que los hombres no se ahoguen -preguntó la pequeña sirena-, ¿viven eternamente? ¿No mueren como nosotras, los seres submarinos?
    - Sí, dijo la abuela -, ellos mueren también, y su vida es más breve todavía que la nuestra. Nosotras podemos alcanzar la edad de trescientos años, pero cuando dejamos de existir nos convertimos en simple espuma, que flota sobre el agua, y ni siquiera nos queda una tumba entre nuestros seres queridos.

    No poseemos un alma inmortal, jamás renaceremos; somos como la verde caña: una vez la han cortado, jamás reverdece. Los humanos, en cambio, tienen un alma, que vive eternamente, aun después que el cuerpo se ha transformado en tierra; un alma que se eleva a través del aire diáfano hasta las rutilantes estrellas. Del mismo modo que nosotros emergemos del agua y vemos las tierras de los hombres, así también ascienden ellos a sublimes lugares desconocidos, que nosotros no veremos nunca.

    - ¿Por qué no tenemos nosotras un alma inmortal? -preguntó, afligida, la pequeña sirena-. Gustosa cambiaría yo mis centenares de años de vida por ser sólo un día una persona humana y poder participar luego del mundo celestial.

    - ¡No pienses en eso! -dijo la vieja-. Nosotras somos mucho más dichosas y mejores que los humanos de allá arriba.

    - Así, pues, ¿moriré y vagaré por el mar convertida en espuma, sin oír la música de las olas, ni ver las hermosas flores y el rojo globo del sol? ¿No podría hacer nada para adquirir un alma inmortal?
    - No -dijo la abuela-. Hay un medio, sí, pero es casi imposible: sería necesario que un hombre te quisiera con un amor mas intenso del que tiene a su padre y su madre; que se aferrase a ti con todas sus potencias y todo su amor, e hiciese que un sacerdote enlazase vuestras manos, prometiéndote fidelidad aquí y para toda la eternidad.

    Entonces su alma entraría en tu cuerpo, y tú también tendrías parte en la bienaventuranza reservada a los humanos. Te daría alma sin perder por ello la suya. Pero esto jamás podrá suceder. Lo que aquí en el mar es hermoso, me refiero a tu cola de pez, en la tierra lo encuentran feo. No sabrían comprenderlo; para ser hermosos, ellos necesitan dos apoyos macizos, que llaman piernas.
    La pequeña sirena consideró con un suspiro su cola de pez.

    - No nos pongamos tristes -la animó la vieja-. Saltemos y brinquemos durante los trescientos años que tenemos de vida. Es un tiempo muy largo; tanto mejor se descansa luego. Esta noche celebraremos un baile de gala.

    Viste ala Sirenita y lee su historia de amor

    La fiesta fue de una magnificencia como nunca se ve en la tierra. Las paredes y el techo del gran salón eran de grueso cristal, pero transparente. Centenares de enormes conchas, color de rosa y verde, se alineaban a uno y otro lado con un fuego de llama azul que iluminaba toda la sala y proyectaba su luz al exterior, a través de las paredes, y alumbraba el mar, permitiendo ver los innúmeros peces, grandes y chicos, que nadaban junto a los muros de cristal: unos, con brillantes escamas purpúreas; otros, con reflejos dorados y plateados.

    Por el centro de la sala fluía una ancha corriente, y en ella bailaban los moradores submarinos al son de su propio y delicioso canto; los humanos de nuestra tierra no tienen tan bellas voces. La joven sirena era la que cantaba mejor; los asistentes aplaudían, y por un momento sintió un gozo auténtico en su corazón, al percatarse de que poseía la voz más hermosa de cuantas existen en la tierra y en el mar. Pero muy pronto volvió a acordarse del mundo de lo alto; no podía olvidar al apuesto príncipe, ni su pena por no tener como él un alma inmortal. Por eso salió disimuladamente del palacio paterno y, mientras en él todo eran cantos y regocijo, se estuvo sentada en su jardincito, presa de la melancolía.

    En éstas oyó los sones de un cuerno que llegaban a través del agua, y pensó: «De seguro que en estos momentos está surcando las olas aquel ser a quien quiero más que a mi padre y a mi madre, aquél que es dueño de todos mis pensamientos y en cuya mano quisiera yo depositar la dicha de toda mi vida. Lo intentaré todo para conquistarlo y adquirir un alma inmortal. Mientras mis hermanas bailan en el palacio, iré a la mansión de la bruja marina, a quien siempre tanto temí; pero tal vez ella me aconseje y me ayude».

    Y la sirenita se encaminó hacia el rugiente torbellino, tras el cual vivía la bruja. Nunca había seguido aquel camino, en el que no crecían flores ni algas; un suelo arenoso, pelado y gris, se extendía hasta la fatídica corriente, donde el agua se revolvía con un estruendo semejante al de ruedas de molino, arrastrando al fondo todo lo que se ponía a su alcance. Para llegar a la mansión de la hechicera, nuestra sirena debía atravesar aquellos siniestros remolinos; y en un largo trecho no había mas camino que un cenagal caliente y burbujeante, que la bruja llamaba su turbera.

    Detrás estaba su casa, en medio de un extraño bosque. Todos los árboles y arbustos eran pólipos, mitad animales, mitad plantas; parecían serpientes de cien cabezas salidas de la tierra; las ramas eran largos brazos viscosos, con dedos parecidos a flexibles gusanos, y todos se movían desde la raíz hasta la punta. Rodeaban y aprisionaban todo lo que se ponía a su alcance, sin volver ya a soltarlo.

    La sirenita se detuvo aterrorizada; su corazón latía de miedo y estuvo a punto de volverse; pero el pensar en el príncipe y en el alma humana le infundió nuevo valor. Atóse firmemente alrededor de la cabeza el largo cabello flotante para que los pólipos no pudiesen agarrarlo, dobló las manos sobre el pecho y se lanzó hacia delante como sólo saben hacerlo los peces, deslizándose por entre los horribles pólipos que extendían hacia ella sus flexibles brazos y manos.

    Vio cómo cada uno mantenía aferrado, con cien diminutos apéndices semejantes a fuertes aros de hierro, lo que había logrado sujetar. Cadáveres humanos, muertos en el mar y hundidos en su fondo, salían a modo de blancos esqueletos de aquellos demoníacos brazos. Apresaban también remos, cajas y huesos de animales terrestres; pero lo más horrible era el cadáver de una sirena, que habían capturado y estrangulado.

    Llegó luego a un vasto pantano, donde se revolcaban enormes serpientes acuáticas, que exhibían sus repugnantes vientres de color blancoamarillento. En el centro del lugar se alzaba una casa, construida con huesos blanqueados de náufragos humanos; en ella moraba la bruja del mar, que a la sazón se entretenía dejando que un sapo comiese de su boca, de igual manera como los hombres dan azúcar a un lindo canario. A las gordas y horribles serpientes acuáticas las llamaba sus polluelos y las dejaba revolcarse sobre su pecho enorme y cenagoso.

    - Ya sé lo que quieres -dijo la bruja-. Cometes una estupidez, pero estoy dispuesta a satisfacer tus deseos, pues te harás desgraciada, mi bella princesa. Quieres librarte de la cola de pez, y en lugar de ella tener dos piernas para andar como los humanos, para que el príncipe se enamore de ti y, con su amor, puedas obtener un alma inmortal -. Y la bruja soltó una carcajada, tan ruidosa y repelente, que los sapos y las culebras cayeron al suelo, en el que se pusieron a revolcarse. - Llegas justo a tiempo -prosiguió la bruja-, pues de haberlo hecho mañana a la hora de la salida del sol, deberías haber aguardado un año, antes de que yo pudiera ayudarte.

    Viste ala Sirenita y lee su historia de amor

    Te prepararé un brebaje con el cual te dirigirás a tierra antes de que amanezca. Una vez allí, te sentarás en la orilla y lo tomarás, y en seguida te desaparecerá la cola, encogiéndose y transformándose en lo que los humanos llaman piernas; pero te va a doler, como si te rajasen con una cortante espada. Cuantos te vean dirán que eres la criatura humana más hermosa que han contemplado. Conservarás tu modo de andar oscilante; ninguna bailarina será capaz de balancearse como tú, pero a cada paso que des te parecerá que pisas un afilado cuchillo y que te estás desangrando. Si estás dispuesta a pasar por todo esto, te ayudaré.

    -Sí -exclamó la joven sirena con voz palpitante, pensando en el príncipe y en el alma inmortal.
    - Pero ten en cuenta -dijo la bruja- que una vez hayas adquirido figura humana, jamás podrás recuperar la de sirena. Jamás podrás volver por el camino del agua a tus hermanas y al palacio de tu padre; y si no conquistas el amor del príncipe, de tal manera que por ti se olvide de su padre y de su madre, se aferre a ti con alma y cuerpo y haga que el sacerdote una vuestras manos, convirtiéndoos en marido y mujer, no adquirirás un alma inmortal. La primera mañana después de su boda con otra, se partirá tu corazón y te convertirás en espuma flotante en el agua.

    - ¡Acepto! -contestó la sirena, pálida como la muerte.
    - Pero tienes que pagarme -prosiguió la bruja-, y el precio que te pido no es poco. Posees la más hermosa voz de cuantas hay en el fondo del mar, y con ella piensas hechizarle. Pues bien, vas a darme tu voz. Por mi precioso brebaje quiero lo mejor que posees. Yo tengo que poner mi propia sangre, para que el filtro sea cortante como espada de doble filo.

    - Pero si me quitas la voz, ¿qué me queda? -preguntó la sirena.
    - Tu bella figura -respondió la bruja-, tu paso cimbreante y tus expresivos ojos. Con todo esto puedes turbar el corazón de un hombre. Bien, ¿has perdido ya el valor?. Saca la lengua y la cortaré, en pago del milagroso brebaje.

    - ¡Sea, pues! -dijo la sirena; y la bruja dispuso su caldero para preparar el filtro.
    - La limpieza es buena cosa -dijo, fregando el caldero con las serpientes después de hacer un nudo con ellas; luego, arañándose el pecho hasta que asomó su negra sangre, echó unas gotas de ella en el recipiente.

    El vapor dibujaba las figuras más extraordinarias, capaces de infundir miedo al corazón más audaz. La bruja no cesaba de echar nuevos ingredientes al caldero, y cuando ya la mezcla estuvo en su punto de cocción, produjo un sonido semejante al de un cocodrilo que llora. Quedó al fin listo el brebaje, el cual tenía el aspecto de agua clarísima.

    - Ahí lo tienes -dijo la bruja, y, entregándoselo a la sirena, le cortó la lengua, con lo que ésta quedó muda, incapaz de hablar y de cantar.

    - Si los pólipos te apresan cuando atravieses de nuevo mi bosque -dijo la hechicera-, arrójales una gotas de este elixir y verás cómo sus brazos y dedos caen deshechos en mil pedazos -. Pero no fue necesario acudir a aquel recurso, pues los pólipos se apartaron aterrorizados al ver el brillante brebaje que la sirena llevaba en la mano, y que relucía como si fuese una estrella. Así cruzó rápidamente el bosque, el pantano y el rugiente torbellino.

    Veía el palacio de su padre; en la gran sala de baile habían apagado las antorchas; seguramente todo el mundo estaría durmiendo. Sin embargo, no se atrevió a llegar hasta él, pues era muda y quería marcharse de allí para siempre. Parecióle que el corazón le iba a reventar de pena. Entró quedamente en el jardín, cortó una flor de cada uno de los arriates de sus hermanas y, enviando al palacio mil besos con la punta de los dedos, se remontó a través de las aguas azules.

    gif animado: sirena

    Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Vestidos con glamour para las chicas
  • Juego, historia de un amor
  • Juego para divertirse vistiendo a Rihanna, la cantante de Umbrella
  • 1 comentario

    Vestidos y diseño para la Sirenita y lee su historia de amor

    1 de Agosto de 2008 a las 10:35 • Clasificado en Juegos para vestir y maquillar

    Sirenita

    Cuento y juego de la sirenita 1a par.

    En alta mar el agua es azul como los pétalos de la más hermosa centaura, y clara como el cristal más puro; pero es tan profunda, que sería inútil echar el ancla, pues jamás podría ésta alcanzar el fondo.

    Habría que poner muchos campanarios, unos encima de otros, para que, desde las honduras, llegasen a la superficie.

    Pero no creáis que el fondo sea todo de arena blanca y helada; en él crecen también árboles y plantas maravillosas, de tallo y hojas tan flexibles, que al menor movimiento del agua se mueven y agitan como dotadas de vida. Toda clase de peces, grandes y chicos, se deslizan por entre las ramas, exactamente como hacen las aves en el aire.

    En el punto de mayor profundidad se alza el palacio del rey del mar; las paredes son de coral, y las largas ventanas puntiagudas, del ámbar más transparente; y el tejado está hecho de conchas, que se abren y cierran según la corriente del agua. Cada una de estas conchas encierra perlas brillantísimas, la menor de las cuales honraría la corona de una reina.

    Hacía muchos años que el rey del mar era viudo; su anciana madre cuidaba del gobierno de la casa. Era una mujer muy inteligente, pero muy pagada de su nobleza; por eso llevaba doce ostras en la cola, mientras que los demás nobles sólo estaban autorizados a llevar seis. Por lo demás, era digna de todos los elogios, principalmente por lo bien que cuidaba de sus nietecitas, las princesas del mar. Estas eran seis, y todas bellísimas, aunque la más bella era la menor; tenía la piel clara y delicada como un pétalo de rosa, y los ojos azules como el lago más profundo; como todas sus hermanas, no tenía pies; su cuerpo terminaba en cola de pez.

    Las princesas se pasaban el día jugando en las inmensas salas del palacio, en cuyas paredes crecían flores. Cuando se abrían los grandes ventanales de ámbar, los peces entraban nadando, como hacen en nuestras tierras las golondrinas cuando les abrimos las ventanas. Y los peces se acercaban a las princesas, comiendo de sus manos y dejándose acariciar.

    Frente al palacio había un gran jardín, con árboles de color rojo de fuego y azul oscuro; sus frutos brillaban como oro, y las flores parecían llamas, por el constante movimiento de los pecíolos y las hojas. El suelo lo formaba arena finísima, azul como la llama del azufre. De arriba descendía un maravilloso resplandor azul; más que estar en el fondo del mar, se tenía la impresión de estar en las capas altas de la atmósfera, con el cielo por encima y por debajo.

    Cuando no soplaba viento, se veía el sol; parecía una flor purpúrea, cuyo cáliz irradiaba luz.
    Cada princesita tenía su propio trocito en el jardín, donde cavaba y plantaba lo que le venía en gana. Una había dado a su porción forma de ballena; otra había preferido que tuviese la de una sirenita. En cambio, la menor hizo la suya circular, como el sol, y todas sus flores eran rojas, como él. Era una chiquilla muy especial, callada y cavilosa, y mientras sus hermanas hacían gran fiesta con los objetos más raros procedentes de los barcos naufragados, ella sólo jugaba con una estatua de mármol, además de las rojas flores semejantes al sol.

    La estatua representaba un niño hermosísimo, esculpido en un mármol muy blanco y nítido; las olas la habían arrojado al fondo del océano. La princesa plantó junto a la estatua un sauce llorón color de rosa; el árbol creció espléndidamente, y sus ramas colgaban sobre el niño de mármol, proyectando en el arenoso fondo azul su sombra violeta, que se movía a compás de aquéllas; parecía como si las ramas y las raíces jugasen unas con otras y se besasen.

    Viste ala Sirenita y lee su historia de amor

    Lo que más encantaba a la princesa era oír hablar del mundo de los hombres, de allá arriba; la abuela tenía que contarle todo cuanto sabía de barcos y ciudades, de hombres y animales. Se admiraba sobre todo de que en la tierra las flores tuvieran olor, pues las del fondo del mar no olían a nada; y la sorprendía también que los bosques fuesen verdes, y que los peces que se movían entre los árboles cantasen tan melodiosamente.Se refería a los pajarillos, que la abuela llamaba peces, para que las niñas pudieran entenderla, pues no habían visto nunca aves.

    - Cuando cumpláis quince años -dijo la abuela- se os dará permiso para salir de las aguas, sentaros a la luz de la luna en los arrecifes y ver los barcos que pasan; entonces veréis también bosques y ciudades.

    Al año siguiente, la mayor de las hermanas cumplió los quince años; todas se llevaban un año de diferencia, por lo que la menor debía aguardar todavía cinco, hasta poder salir del fondo del mar y ver cómo son las cosas en nuestro mundo. Pero la mayor prometió a las demás que al primer día les contaría lo que viera y lo que le hubiera parecido más hermoso; pues por más cosas que su abuela les contase siempre quedaban muchas que ellas estaban curiosas por saber.

    Ninguna, sin embargo, se mostraba tan impaciente como la menor, precisamente porque debía esperar aún tanto tiempo y porque era tan callada y retraída. Se pasaba muchas noches asomada a la ventana, dirigiendo la mirada a lo alto, contemplando, a través de las aguas azuloscuro, cómo los peces correteaban agitando las aletas y la cola. Alcanzaba también a ver la luna y las estrellas, que a través del agua parecían muy pálidas, aunque mucho mayores de como las vemos nosotros.

    Cuando una nube negra las tapaba, la princesa sabía que era una ballena que nadaba por encima de ella, o un barco con muchos hombres a bordo, los cuales jamás hubieran pensado en que allá abajo había una joven y encantadora sirena que extendía las blancas manos hacia la quilla del navío.
    Llegó, pues, el día en que la mayor de las princesas cumplió quince años, y se remontó hacia la superficie del mar.

    A su regreso traía mil cosas que contar, pero lo más hermoso de todo, dijo, había sido el tiempo que había pasado bajo la luz de la luna, en un banco de arena, con el mar en calma, contemplando la cercana costa con una gran ciudad, donde las luces centelleaban como millares de estrellas, y oyendo la música, el ruido y los rumores de los carruajes y las personas; también le había gustado ver los campanarios y torres y escuchar el tañido de las campanas.

    ¡Ah, con cuánta avidez la escuchaba su hermana menor! Cuando, ya anochecido, salió a la ventana a mirar a través de las aguas azules, no pensaba en otra cosa sino en la gran ciudad, con sus ruidos y su bullicio, y le parecía oír el son de las campanas, que llegaba hasta el fondo del mar.

    Al año siguiente, la segunda obtuvo permiso para subir a la superficie y nadar en todas direcciones. Emergió en el momento preciso en que el sol se ponía, y aquel espectáculo le pareció el más sublime de todos. De un extremo el otro, el sol era como de oro -dijo-, y las nubes, ¡oh, las nubes, quién sería capaz de describir su belleza! Habían pasado encima de ella, rojas y moradas, pero con mayor rapidez volaba aún, semejante a un largo velo blanco, una bandada de cisnes salvajes; volaban en dirección al sol; pero el astro se ocultó, y en un momento desapareció el tinte rosado del mar y de las nubes.

    Al cabo de otro año tocóle el turno a la hermana tercera, la más audaz de todas; por eso remontó un río que desembocaba en el mar. Vio deliciosas colinas verdes cubiertas de pámpanos, y palacios y cortijos que destacaban entre magníficos bosques; oyó el canto de los pájaros, y el calor del sol era tan intenso, que la sirena tuvo que sumergirse varias veces para refrescarse el rostro ardiente. En una pequeña bahía se encontró con una multitud de chiquillos que corrían desnudos y chapoteaban en el agua.

    Quiso jugar con ellos, pero los pequeños huyeron asustados, y entonces se le acercó un animalito negro, un perro; jamás había visto un animal parecido, y como ladraba terriblemente, la princesa tuvo miedo y corrió a refugiarse en alta mar. Nunca olvidaría aquellos soberbios bosques, las verdes colinas y el tropel de chiquillos, que podían nadar a pesar de no tener cola de pez.

    La cuarta de las hermanas no fue tan atrevida; no se movió del alta mar, y dijo que éste era el lugar más hermoso; desde él se divisaba un espacio de muchas millas, y el cielo semejaba una campana de cristal. Había visto barcos, pero a gran distancia; parecían gaviotas; los graciosos delfines habían estado haciendo piruetas, y enormes ballenas la habían cortejado proyectando agua por las narices como centenares de surtidores.

    Al otro año tocó el turno a la quinta hermana; su cumpleaños caía justamente en invierno; por eso vio lo que las demás no habían visto la primera vez. El mar aparecía intensamente verde, v en derredor flotaban grandes icebergs, parecidos a perlas -dijo- y, sin embargo, mucho mayores que los campanarios que construían los hombres. Adoptaban las formas más caprichosas y brillaban como diamantes.

    Ella se había sentado en la cúspide del más voluminoso, y todos los veleros se desviaban aterrorizados del lugar donde ella estaba, con su larga cabellera ondeando al impulso del viento; pero hacia el atardecer el cielo se había cubierto de nubes, y habían estallado relámpagos y truenos, mientras el mar, ahora negro, levantaba los enormes bloques de hielo que brillaban a la roja luz de los rayos. En todos los barcos arriaban las velas, y las tripulaciones eran presa de angustia y de terror; pero ella habla seguido sentada tranquilamente en su iceberg contemplando los rayos azules que zigzagueaban sobre el mar reluciente.

    La primera vez que una de las hermanas salió a la superficie del agua, todas las demás quedaron encantadas oyendo las novedades y bellezas que había visto; pero una vez tuvieron permiso para subir cuando les viniera en gana, aquel mundo nuevo pasó a ser indiferente para ellas. Sentían la nostalgia del suyo, y al cabo de un mes afirmaron que sus parajes submarinos eran los más hermosos de todos, y que se sentían muy bien en casa.

    Algún que otro atardecer, las cinco hermanas se cogían de la mano y subían juntas a la superficie. Tenían bellísimas voces, mucho más bellas que cualquier humano y cuando se fraguaba alguna tempestad, se situaban ante los barcos que corrían peligro de naufragio, y con arte exquisito cantaban a los marineros las bellezas del fondo del mar, animándolos a no temerlo; pero los hombres no comprendían sus palabras, y creían que eran los ruidos de la tormenta, y nunca les era dado contemplar las magnificencias del fondo, pues si el barco se iba a pique, los tripulantes se ahogaban, y al palacio del rey del mar sólo llegaban cadáveres.

    Cuando, al anochecer, las hermanas, cogidas del brazo, subían a la superficie del océano, la menor se quedaba abajo sola, mirándolas con ganas de llorar; pero una sirena no tiene lágrimas, y por eso es mayor su sufrimiento.

    Viste ala Sirenita y lee su historia de amor

    - Ay si tuviera quince años! -decía -. Sé que me gustará el mundo de allá arriba, y amaré a los hombres que lo habitan.

    Y como todo llega en este mundo, al fin cumplió los quince años. - Bien, ya eres mayor -le dijo la abuela, la anciana reina viuda-. Ven, que te ataviaré como a tus hermanas-. Y le puso en el cabello una corona de lirios blancos; pero cada pétalo era la mitad de una perla, y la anciana mandó adherir ocho grandes ostras a la cola de la princesa como distintivo de su alto rango.

    - ¡Duele! -exclamaba la doncella.
    - Hay que sufrir para ser hermosa -contestó la anciana.
    La doncella de muy buena gana se habría sacudido todas aquellos adornos y la pesada diadema, para quedarse vestida con las rojas flores de su jardín; pero no se atrevió a introducir novedades. - ¡Adiós! - dijo, elevándose, ligera y diáfana a través del agua, como una burbuja.

    El sol acababa de ocultarse cuando la sirena asomó la cabeza a la superficie; pero las nubes relucían aún como rosas y oro, y en el rosado cielo brillaba la estrella vespertina, tan clara y bella; el aire era suave y fresco, y en el mar reinaba absoluta calma. Había a poca distancia un gran barco de tres palos; una sola vela estaba izada, pues no se movía ni la más leve brisa, y en cubierta se veían los marineros por entre las jarcias y sobre las pértigas.

    Había música y canto, y al oscurecer encendieron centenares de farolillos de colores; parecía como si ondeasen al aire las banderas de todos los países. La joven sirena se acercó nadando a las ventanas de los camarotes, y cada vez que una ola la levantaba, podía echar una mirada a través de los cristales, límpidos como espejos, y veía muchos hombres magníficamente ataviados. El más hermoso, empero, era el joven príncipe, de grandes ojos negros. Seguramente no tendría mas allá de dieciséis años; aquel día era su cumpleaños, y por eso se celebraba la fiesta.

    Los marineros bailaban en cubierta, y cuando salió el príncipe se dispararon más de cien cohetes, que brillaron en el aire, iluminándolo como la luz de día, por lo cual la sirena, asustada, se apresuró a sumergirse unos momentos; cuando volvió a asomar a flor de agua, le pareció como si todas las estrellas del cielo cayesen sobre ella. Nunca había visto fuegos artificiales. Grandes soles zumbaban en derredor, magníficos peces de fuego surcaban el aire azul, reflejándose todo sobre el mar en calma. En el barco era tal la claridad, que podía distinguirse cada cuerda, y no digamos los hombres. ¡Ay, qué guapo era el joven príncipe! Estrechaba las manos a los marinos, sonriente, mientras la música sonaba en la noche.

    Viste ala Sirenita y lee su historia de amor

    Pasaba el tiempo, y la pequeña sirena no podía apartar los ojos del navío ni del apuesto príncipe. Apagaron los faroles de colores, los cohetes dejaron de elevarse y cesaron también los cañonazos, pero en las profundidades del mar aumentaban los ruidos. Ella seguía meciéndose en la superficie, para echar una mirada en el interior de los camarotes a cada vaivén de las olas. Luego el barco aceleró su marcha, izaron todas las velas, una tras otra, y, a medida que el oleaje se intensificaba, el cielo se iba cubriendo de nubes; en la lejanía zigzagueaban ya los rayos. Se estaba preparando una tormenta horrible, y los marinos hubieron de arriar nuevamente las velas.

    El buque se balanceaba en el mar enfurecido, las olas se alzaban como enormes montañas negras que amenazaban estrellarse contra los mástiles; pero el barco seguía flotando como un cisne, hundiéndose en los abismos y levantándose hacia el cielo alternativamente, juguete de las aguas enfurecidas. A la joven sirena le parecía aquello un delicioso paseo, pero los marineros pensaban muy de otro modo. El barco crujía y crepitaba, las gruesas planchas se torcían a los embates del mar.

    El palo mayor se partió como si fuera una caña, y el barco empezó a tambalearse de un costado al otro, mientras el agua penetraba en él por varios puntos. Sólo entonces comprendió la sirena el peligro que corrían aquellos hombres; ella misma tenía que ir muy atenta para esquivar los maderos y restos flotantes. Unas veces la oscuridad era tan completa, que la sirena no podía distinguir nada en absoluto; otras veces los relámpagos daban una luz vivísima, permitiéndole reconocer a los hombres del barco. Buscaba especialmente al príncipe, y, al partirse el navío, lo vio hundirse en las profundidades del mar.

    Su primer sentimiento fue de alegría, pues ahora iba a tenerlo en sus dominios; pero luego recordó que los humanos no pueden vivir en el agua, y que el hermoso joven llegaría muerto al palacio de su padre. No, no era posible que muriese; por eso echó ella a nadar por entre los maderos y las planchas que flotaban esparcidas por la superficie, sin parar mientes en que podían aplastarla.

    Hundiéndose en el agua y elevándose nuevamente, llegó al fin al lugar donde se encontraba el príncipe, el cual se hallaba casi al cabo de sus fuerzas; los brazos y piernas empezaban a entumecérsele, sus bellos ojos se cerraban, y habría sucumbido sin la llegada de la sirenita, la cual sostuvo su cabeza fuera del agua y se abandonó al impulso de las olas.

    gif animado: sirena

    Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Vestidos con glamour para las chicas
  • Juego, historia de un amor
  • Juego para divertirse vistiendo a Rihanna, la cantante de Umbrella
  • 1 comentario

    Viste a la chica playera

    1 de Agosto de 2008 a las 10:08 • Clasificado en Juegos para vestir y maquillar

    chica-playera

    Entrevista ala chica playera.

    ¿Cuales son tus expectativas como modelo?

    * Ser reconocida por mi trabajo y actitud.

    ¿Con cuales aspectos físicos y emocionales piensas que puedas destacar en el mundo del modelaje?

    * Por mi figura estilizada y profesionalismo.

    ¿En cuales concursos de belleza has participado y que títulos has obtenido?

    MISS HAWAIN TROPIC (LIMA-PERU) *GANADORA.
    MISS AMERICAN DREAM (NASSAU-BAHAMAS)
    MISS PLANET TOURISM (ATENAS-GRACIA)
    MISS REEF (LIMA-PERU).

    Alguna anécdota que puedas comentar en relación a algún desfile o evento?

    * En el concurso Miss Planet Tourism en Atenas, no me percate de que el resto de las concursantes desfilaban usando la parte de abajo del bikini grande y yo como latina que soy y acostumbrada salí con un bikini tipo ala delta, lo cual llamo mucha sensación, después me di cuenta del porque.

    ¿Cual es tu secreto de belleza?

    * No fumar ni trasnocharme, quitarme el maquillaje, usar cremas para el rostro y cuerpo, nada de pan, ni arroz, ejercicios y por supuesto beber mucha agua.

    ¿Que area del modelaje te gusta mas foto pose, pasarela o los concursos de belleza y por que?

    * Foto pose, porque me considero fotogénica, me siento cómoda posando y obtengo buenos resultados aunque también me desenvuelvo bien en pasarela.

    A que edad incursionaste en el modelaje?

    * A los 15 años.

    ¿Haz sacrificado algo por el modelaje?

    * Mis estudios.

    ¿Que persona del medio consideras un ejemplo a seguir?

    * Tyra Banks.

    De no ser modelo, ¿Que profesion tendrías?

    * Empresaria.

    Viste ala chica playera y mira que ropa te puedes poner tu para ir ala playa y estar preciosa.

    Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Moda y ropa para la chica dark gótica
  • Vestir a la chava Sara
  • Viste al cantante Justin Timberlake
  • Sin comentarios

    La casa del maquillaje: Salón de belleza

    16 de Julio de 2008 a las 6:45 • Clasificado en Juegos para vestir y maquillar

    maquillaje

    Juega a maquillar a la chica. Cámbiale el peinado, los ojos, pestañas, cejas y accesorios como gafas. Como veis en las fotos, el maquillaje hace milagros.

    Supuestas entradas relacionadas con este tema
  • Vestidos con glamour para las chicas
  • Viste a la chica playera
  • Maquillar a la guapa azafata Laura
  • 1 comentario