Los hospitales y ginecólogos chinos se preparan ante la avalancha de cesáreas que esperan para el 8 de agosto, fecha de inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing, hecho considerado de buen augurio en el país asiático.
Según un reportaje publicado por el diario “Nuevo Pekín”, las embarazadas chinas sueñan con dar a luz en esa fecha (8-8-2008), un día benéfico según la numerología local, ya que la pronunciación del ocho (“ba”) se asemeja en mandarín a “enriquecerse” (“fa”).
“Muchas mujeres embarazadas han exigido que se les someta a una cesárea durante ese día para que su hijo tenga un cumpleaños de buen agüero”, aseguró un ginecólogo al rotativo. Según la agencia de noticias Xinhua, un 50 por ciento de las parturientas chinas opta por la cesárea, frente al 5 por ciento que se registraba entre 1950 y 1970.
“Si mi esposa es tan afortunada para dar a luz a un ‘bebé olímpico’, esta suerte tendrá un significado mayor que la alegría familiar”, señaló un futuro padre a la agencia china. Está previsto que el apogeo demográfico “alcance su momento culminante el 8 de agosto, ya que los supersticiosos padres chinos harán todo lo posible para garantizar que su hijo o hija nazca el mismo día de los Juegos”, agregó.
Los hospitales están preparando camas adicionales y prevén acortar el tiempo de hospitalización post-parto para afrontar este reto olímpico. Un gran número de embarazadas ha decidido arriesgar su vida y dar a luz de forma prematura, incluso con dos meses de antelación, mediante una cesárea con el fin de que su hijo nazca ese día.
Para no dejar al azar ni las supersticiones que rigen todavía numerosos aspectos de la vida de los chinos, los organizadores han decidido además que la ceremonia de inauguración tenga lugar a las 8 horas y 8 minutos de la noche del 8 de agosto.
Según las previsiones, se espera que 18 millones de bebés nazcan este año, una cifra que supera con creces los 500.000 del 2007. La obsesión por los Juegos en China es tal, que en los últimos años más de 3.000 bebés fueron llamados “Aoyun” (“Juegos Olímpicos” en mandarín) y otros 4.000 recibieron nombres relacionados con las mascotas olímpicas.